Claudia Piñeiro. "Betibú"


Nuria o Betibú, Jaime Brena y “el pibe”



Mientras Nuria Iscar, tres años antes famosa escritora de novelas de detectives,  está escribiendo un texto por encargo,  Pedro Charrazeta aparece degollado en su casa en el exclusivo "country La Maravillosa" y Jaime Brena, el decano reportero de la sección policíaca, recién depuesto y sustituido por “el pibe de policiales”, trata de escribir la ridícula columna que le ha encargado Lorenzo Rinaldi, editor jefe de el Diario El Tribuno.


Así estructura Claudia Piñero su narración: mostrando lo que los actores de su novela están haciendo en un mismo momento,  forma muy ad hoc en una novela policíaca. Si bien son recursos fáciles criticar al rico desde la ironía del clasemediero culto y crear confabulaciones entre empresarios, políticos y periodistas, sus descripciones de los escenarios y las circunstancias son muy divertidas, los indicios son tan evidentes que podamos inferir simultáneamente y los sabrosos chismorreos de las amigas íntimas de Nuria o Betibú, Paula Sibona y Carmen Terrada, redondean lo que debemos de conocer. 

Cuando se conoce la noticia del asesinato, Rinaldi llama a Nuria, a quien él llama “Betibú”, para que escriba una serie de columnas sobre el  crimen desde una casa que le han prestado en “La Maravillosa” a donde ella se trasladará unos días; al mismo tiempo le pide al “pibe de policiales” que esté en contacto con ella y reciba sus columnas.  Pero, el Comisario Venturini, en  lo que se nos antoja como lectores una forma de conducir la investigación, le da cierta información a Brena, quien se la pasa al “el pibe” y así se configura un trío de investigadores: Nuria o Betibú, Jaime Brena y “el pibe”, cada uno aportando lo que saben hacer: describir y descubrir a partir de deducciones e inferencias y comparaciones entre la ficción y la literatura,  el trabajo policíaco y la utilización de los recursos cibernéticos. Para Nuria las muertes de los cinco miembros del Grupo La Chacrita “fueron como debían de ser, como se esperaría que hubieran muerto”; para Brena el asesino es el que queda vivo  y para el “pibe de policiales” la certeza de que ante la sobreabundancia de información en internet se debe plantear un nuevo rumbo del periodismo.





Claudia Piñeiro, Burzaco, Argentina, 1960

 Piñeiro, Claudia. Betibú. Buenos Aires: Alfaguara. 2010. 345 págs.

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