Héctor
Salgado es un detective argentino en Barcelona. Acaba de regresar de Argentina
después de un mes de vacaciones forzadas, apartado del servicio por haber
golpeado salvajemente a un tal doctor Omar, emigrante africano y pronto sabremos,
tratante de blancas. Suspendido mientras continúa la investigación, el
Comisario jefe Savall le solicita investigue algo aparentemente sencillo, el
suicidio del joven Marc Castells Vidal cuando estaba de fiesta con sus
inseparables amigos Gina Marti y Aleix Roviera, miembros de conspicuas familias
barcelonesas.
Toni Hill
va intercalando las averiguaciones de la muerte de Marc con los antecedentes
familiares de los padres de los tres jóvenes, amigos todos. En este contexto el
doctor Omar aparecerá asesinado en el mismo edificio de Héctor, lo que hace
aparecer al investigador como el presunto asesino.
Es
interesante como Hill remonta los orígenes de la muerte de Marc con la historia
de las familias de los jóvenes cuando siendo niños pasaban los veranos en el
campamento del tio cura Felix, hasta que sucede un accidente en el que se ahogó
una niña llamada Iris, una de las hijas de la cocinera del campamento. Hill
hace que el encuentro años después de Marc y la hermana de la niña ahogada en
Dublin sea el detonador de los sucesos.
Hay secretos
familiares, trato de blancas, droga, mujeres maltratadas, abuso de menores, adopción de niños orientales. En
fin, los temas actuales. El autor trata de dar a la novela el ambiente de Barcelona, tal
vez un poco a lo Vázquez Montalbán. La historia queda abierta para saber qué
pasa con su compañera y madre de su hijo Ruth, quien lo dejó por la moda de "explorar su sexualidad" con una pareja del mismo
sexo.
Toni Hill, Barcelona, España. 1966.
- Hill, Toni. El verano de los juguetes muertos. Barcelona: Random House Mondadori. 2011. 370 págs.
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